Un texto sobre ser valioso para un sitio sin sentirte del todo dentro de él: que valoren tu trabajo y aun así notar que no acabas de pertenecer.
Un texto sobre ser útil en el grupo sin sentirte del grupo: que cuenten contigo por lo que aportas y aun así notar que tu sitio es funcional, no de pertenencia.
Un texto sobre querer encajar sin imitar del todo a nadie: ese equilibrio entre adaptarte a un grupo y no diluir lo que eres para conseguirlo.
Un texto sobre cómo te das cuenta de que la popularidad casi nunca tuvo que ver con la amabilidad, y qué premiaban en realidad los grupos cuando eras joven.
Un texto sobre marcharte mentalmente de un sitio mucho antes de irte físicamente: cuando por dentro ya te has ido de un trabajo o un grupo aunque sigas ahí.
Un texto sobre ser «el calmado» no por temperamento, sino porque enfadarte sale demasiado caro, y la diferencia entre no sentir rabia y no poder permitírtela.
Un texto sobre descubrir que encajar no es lo mismo que pertenecer: estar dentro de un grupo y aun así no sentirte parte, y qué distingue una cosa de la otra.
Un texto sobre cómo decidir si merece la pena hablar o callarte también cansa: el cálculo constante de si vale la pena decir algo, que desgasta aunque no digas nada.
Un texto sobre salir cansado del trabajo por la vigilancia social y no por el trabajo en sí: el desgaste de estar pendiente del ambiente más que de la tarea.
Un texto sobre que te llamen «el intenso» cuando en realidad solo estás prestando atención de verdad, y por qué fijarse y preguntar incomoda a alguna gente.